No todo silencio es ausencia.
A veces... es Dios obrando donde tus ojos aún no pueden ver.
Hay etapas en la vida en las que todo parece estancado.
Las oraciones continúan… pero las respuestas no llegan.
Intentas comprender, intentas escuchar, intentas sentir…
Pero parece que el cielo se ha quedado en silencio.
Y entonces surge esa pregunta silenciosa:
“"¿Acaso Dios se ha olvidado de mí?"”
Pero... ¿y si el silencio no es abandono?
¿Y si se trata de una estrategia?
📖 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
”Ni vuestros caminos ni mis caminos, dice el Señor.»
Isaías 55:8
Dios no obra únicamente a través de lo que ves.
Él trabaja principalmente en aquello que aún no comprendes.
Mientras crees que no está pasando nada…
Él está dando forma, preparando y alineando todo.
El silencio de Dios no significa ausencia.
Significa profundidad.
Porque una fe que depende de respuestas inmediatas…
Todavía no ha aprendido a confiar de verdad.
Y tal vez hoy Dios no te esté dando respuestas…
Porque Él te está enseñando a confiar.
El silencio de Dios nunca está vacío.
Está lleno de propósito.